Jose Feliciano Headlines

Puerto Rico’s Press Still Buzzing About Feliciano Naming Him a “SUPERNOVA”

José Feliciano un Hombre que Cambia en la Luz

Por Nilda López

 ¿Quién que tenga siquiera un ápice de sensibilidad para apreciar el arte de la música puede negar que José Feliciano es una estrella de la canción?. Sin embargo, el reciente concierto que ofreció José ante un recinto lleno a capacidad en la Sala Felipe “La Voz” Rodríguez del Centro de Bellas Artes de Caguas, el pasado sábado nos enseñó la dimensión de esa estrella. La envergadura de la trayectoria artística de José Feliciano apunta a que el nombre estrella se queda corto… quizás deberíamos decir SUPERNOVA!

El pasado sábado en Caguas, presenciamos uno de los más elocuentes e impresionantes recitales de música popular que hayamos disfrutado. El concierto comenzó con unos visuales de la trayectoria artística del cantante desde su infancia donde pudimos observar su foto cuando apenas tenía 3 o 4 años de edad, con sus ojos cerrados empuñando una guitarra. La foto, en blanco y negro, parecía muy bien una de esas piezas del famoso fotógrafo Jack Delano, en representación de la historia de Puerto Rico. Luego los visuales fueron describiendo cronológicamente la carrera de Feliciano. Desfilaron, además, frente a nosotros visuales de Bing Crosby, The Doors, Chico and The Man, cantando el himno de Esatdos Unidos en un juego de pelota, Santana, Clinton… los visuales parecían compactar una serie de eventos grandiosos pero disímiles entre si. Sólo una estrella… digo, una Supernova ¡José Feliciano¡ podía servir de hilo conductor para todas aquellas imágenes tan impresionantes.

Con esta introducción, el fanático estaba muy bien advertido de que lo que venía era algo espectacular. Las luces se apagaron y de momento apareció en escena Feliciano, con un atuendo negro, pantalones de cuero negro y sus ya emblemáticas gafas oscuras. Tenía un trasunto de hippie romántico a punto de embarcarse en un viaje con su guitarra. Comenzó su recital en tono romántico con Oye Guitarra Mía de Ángela Carrasco. Luego cambió de velocidad como si fuera un lanzador de pelota con Paso la vida pensando y el superéxito del fenecido Michael Jackson, Billy Jean. En esta parte del concierto comenzamos a ver a Feliciano en otra dimensión. La maestría con la que tocaba la guitarra nos tomó desprevenidos ante su elocuencia como cantante romántico. Luego volvió a seducirnos con el romanticismo de Por qué te tengo que olvidarHay Cariño y Volveré otra vez. En esta etapa del concierto José comentaba a su público cómo el hecho de que sus canciones románticas pegaran muy hondo en la Argentina hizo que la disquera RCA lo firmara, catapultándolo aún más hacia la fama. Entre canción y canción José iba lentamente develando parte de su historia. Entre chiste y chiste se abría una ventana en el corazón humilde y sincero de un hombre de pueblo que ha llegado a lo más alto en su carrera.

En este momento el concierto tomó una velocidad en Jazz con la interpretación de Bamboleoen guitarra eléctrica. José interpretaba esta canción con una precisión alucinante al recorrer los acordes de su guitarra para dejarnos con un fuerte sabor a Madre Patria. Continuando con la tónica del Jazz, Feliciano se consagró esa noche con la interpretación de Oye como va, de Tito Puente. Esta interpretación no tiene nada que envidiarle a la que usualmente escuchamos del guitarrista mexicano-americano Santana. También en la guitarra eléctrica, sacudió a la audiencia con su interpretación de Purple Haze del inconfundible Jimi Hendricks.

Luego José nos llevó por un viaje artístico de su carrera en la música romántica con los temasTú me haces falta, La Barca, Amor Gitano, Sabor A Mí La Copa Rota. Al finalizar esta última tuvo grandes elogios para el compositor de este tema, el maestro Benito de Jesús, a la vez que hizo reconocimiento a los cantantes puertorriqueños de mayor calibre, y que más admira: Lucecita Benítez, Gilberto Santa Rosa, Ricky Martin y nuestros grandes tríos como El Vegabajeño. A la vez que exhortaba a los cantantes jóvenes a no olvidar nuestra música jíbara y sus exponentes como Ramito. Durante esta comunicación romántica con el público José se perfila en cada nota jocosa como un enamorado de su Patria al momento que constantemente daba las gracias al público y a Tony Mojena (productor artístico) por “tener fe en él (José) para traerlo a Puerto Rico”. La maestría de la proyección artística de Feliciano es inigualable. La manera en que ha calado con su talento en la cultura norteamericana y la cultura latina no tiene mucho de comparación. Quizás él lo dijo mejor en forma de chiste cuando acotó que él fue el Ricky Martin de su tiempo. La historia de José Feliciano redefine elcross over artístico y sirvió de brecha abierta en la cultura norteamericana para muchos latinos.

Para terminar Feliciano nos regaló su talento en la guitarra acústica con No Me Olvides Lo que yo tuve contigo. Estos clásicos románticos han inmortalizado la obra de José a través de varias décadas. Luego, un vertiginoso cambio de estilo, nos trajo la magistral interpretación de Light My Fire de The Doors. En esta canción José hace un despliegue fenomenal de su capacidad de exprimir ese sonido tan único de la guitarra y acompañarlo con estos acordes de su voz melodiosa. Parecía un niño en una tienda de juguetes. El concierto finalizó con Que será, Después de ti Feliz Navidad. En esta última canción de Navidad el público se volcó en coros acompañando al cantante. Esta canción se ha convertido en un clásico para dos culturas en la nostalgia de la Navidad y casi un himno para esos boricuas que viven en la diáspora soñando con volver a su Patria en esta época del año.

A sus 69 años José Feliciano puede estar contento porque su Patria tiene fe en él y reconoce la grandeza de sus logros artísticos. Su proyección artística es diáfana, sana y tan refrescante en estos tiempos, que no deja de cautivar ese rincón en nuestro corazón que nos distingue como puertorriqueños. Pero no crean que José es un santurrón, al contrario, su picardía nos recuerda otros tiempos donde era sano reírse de uno mismo ante las adversidades de la vida. A pesar de los años radicados en suelo estadounidense es reconfortable observar que mantiene intacto su español “jíbaro” al igual que el amor por su Patria y su cultura a la vez que su pleno dominio del inglés, esto hace que su imagen cobre más relevancia en nuestra realidad como pueblo.

Reseñar a José Feliciano no es tarea fácil. A su dimensión gigante como ser humano y como artista, se une una sencillez y humildad, difíciles de encontrar en un artista de su talla, lo que advertimos en sus primeras frases de saludo al público y que repitiera una y otra vez “Estoy muy contento de volver a presentarme en mi Patria, no saben lo feliz que ustedes me han hecho esta noche con la forma en que me han recibido. Gracias y Gracias a Tony Mojena por tener fe en mí. José Feliciano es tan humilde que no acaba de enterarse de su enorme dimensión como artista. Pero, afortunadamente, Tony Mojena, su Patria y el resto del mundo, hace tiempo que lo reconocieron.

 

 

Those who have even an iota of sensitivity to appreciate the art of music cannot deny that Jose Feliciano is a Singing Star. However, the recent concert he gave to a packed house in the Felipe “La Voz” Rodríguez del Centro de Bellas Artes de Caguas last Saturday, showed us the size of that Star. The scope of the career of Jose Feliciano suggests that the name “star” falls short … perhaps we should say, “SUPERNOVA.”

Last Saturday in Caguas, we witnessed and enjoyed one of the most eloquent and impressive performances in popular music. The concert began with a video of the singer’s career beginning with his childhood where we saw a picture when he was 3 or 4 years old, with his eyes closed clutching a guitar. The photo, in black and white, appeared to be similar to the work of the famous photographer, Jack Delano, representing the history of Puerto Rico. The video described, chronologically, Feliciano’s career, including a parade of artists and moments associated with him including that of Bing Crosby, The Doors, “Chico and The Man,” his singing of the National Anthem of the United States at the World Series, Santana, Clinton… a number of great, though eclectic, events. Only a star … I say, a “Supernova – José Feliciano!” could provide such an impressive collection of images.

With this introduction, the fans were well-warned that what was coming was something spectacular. The lights went out and Feliciano appeared onstage with a black jacket, black leather pants and his signature dark glasses. One had the image of a romantic hippie ready to embark on a journey with his guitar.

Jose began his recital with the romantic sounds of “Oye Guitarra Mia” by Angela Carrasco. Then he changed his speed like a baseball pitcher with “Paso La Vida Pensando” and the blockbuster by the late Michael Jackson, “Billy Jean.” In this part of the concert we started seeing Feliciano in another dimension. The skill with which he played the guitar caught us unprepared for his eloquence as a romantic singer. Then he seduced us with the romance of “Porque Te tengo Que Olivar?,” “Ay Carino,” and “Volvere Alguna Vez.”. 

At this stage in the concert José shared with his audience that his romantic songs were recorded in Argentina shortly after he was signed to RCA, catapulting him to fame and between songs he continued to slowly unveil its history. Between joke after joke, a window opened into the humble and sincere heart of this Man of the People who has reached the top in his career.

At this time the concert took an upbeat pace with the interpretation of “Bamboleo” on electric guitar. José played this song with amazing precision when displaying his expertise on guitar leaving us with a strong taste of Motherland.

Continuing this trend, Feliciano devoted his energy to the interpretation of “Oye Como Va,” by Tito Puente and his interpretation left him no need to envy the familiar version by the Mexican-American guitarist, Santana. Then, also on electric guitar, he rocked the audience with his rendition of “Purple Haze” by the unmistakeable Jimi Hendricks.

Then José took us for a ride on his artistic musical career with the romantic themes (Medley of Boleros) “Tu Me Haces Falta,” “La Barca,” “Amor Gitano,” “Sabor a Me” and “La Copa Rota.” Following which, he had high praise for the composer, maestro Benito de Jesús, while recognizing that Puerto Rico has produced many singers of the highest caliber. He said he most admires Lucecita Benitez, Gilberto Santa Rosa, Ricky Martin and our great trios like “El Vegabajeño,” while exhorting the young singers not to forget our folk music and its exponents like “Ramito.”

During this romantic conversation with his audience José charmingly displayed himself as a lover of his country constantly thanking the public and Tony Mojena (artistic producer) for “having faith in him (José) to bring him to Puerto Rico.” The mastery of Feliciano’s art is unmatched. There is no comparison in the way José has been able to combine the American and Latino cultures and perhaps he said it best as a joke when he said that he was the Ricky Martin of his time. The story of José Feliciano redefines the crossover art and served to close, for many, the Latin-American culture gap.

Feliciano again gave us his talent on acoustic guitar with “No Me Olvidas” and “Lo Que Yo Tuve Contigo.” These romantic classics have immortalized the work of José through several decades.

Then, a rapid change of style, brought the masterful performance of “Light My Fire” by The Doors. In this song José offers a phenomenal display of his ability to squeeze that unique guitar sound with those chords that accompany his melodious voice. He looked like a kid in a toy store.

The concert ended with “Que Sera” and “Feliz Navidad” where the entire audience joined in accompanying the singer. This song has become a classic for two cultures in the nostalgia of Christmas and almost an anthem for those Puerto Ricans living in the daydream of returning to their Homeland at this time of year.

At 69, Jose Feliciano can be happy because his country has faith in him and recognizes the greatness of his artistic achievements. His artistic career is airy, healthy and so refreshing in these times; it never ceases to captivate that corner in our hearts that distinguishes us as Puerto Ricans.

But do not think that José is holier than thou —on the contrary; his playfulness recalls other times where it was healthy to laugh at yourself and the adversities of life. Despite years residing on American soil it is comforting to note that his Spanish roots remain intact as a “Jibaro” —his love for his country and culture, as well as his full command of English, makes his imagination more relevant in our reality as a people.

To review José Feliciano is no easy task. A giant like this human being and artist, it’s hard to find an artist of his stature with such great simplicity and humility. We witnessed that in his first words of greeting to his audience, repeating again and again, “I am pleased to re-introduce myself to my country! You do not know how happy you have made me tonight with the way that I have been received. Thank you. And Thank you, Tony Mojena, for having faith in me.” Jose Feliciano is so humble that has not learned his own enormity as an artist. But fortunately, not only Tony Mojena and his country, but the world has long-recognized him.

This entry was posted in Headlines. Bookmark the permalink.

Comments are closed.